
Este es el alimento que tomaba la española que vivió 117 años
María Branyas lo consumía hasta tres veces al día

En agosto de 2024, falleció en Gerona María Branyas, quien tenía el título de la persona más longeva del mundo. Con 117 años y 168 días de vida, su muerte la convirtió en la octava persona más longeva registrada en la historia.
La clave de su larga y extraordinaria vida no se basó simplemente en una alimentación saludable. Un estudio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, publicado en bioRXiv, sugiera que la longevidad de María Branyas también estuvo vinculada a la presencia de variantes genéticas poco comunes. Algunas de estas mutaciones favorecían la salud cerebral, aumentaban su resistencia a sufrir alguna enfermedad cardíaca, y ralentizaba el envejecimiento.
De hecho, las células de María Branyas mostraban una edad biológica significativamente inferior a la que indicaba su documento de identidad, con hasta dos décadas de diferencia. “Tenía una microbiota intestinal como la de una niña”, indicaba el doctor Manuel Esteller, responsable del grupo que investigó su genética.
El yogur, clave en su alimentación
Si bien la genética jugó un papel muy importante en su longevidad, este no fue el único factor determinante. Su estilo de vida saludable incluyó una alimentación muy equilibrada en la que el yogur ocupaba un papel clave. María lo consumía hasta tres veces al día, lo que podría haber contribuido a mantener una microbiota intestinal sana. Los expertos indican que estas bacterias ayudan a reducir la inflamación intestinal y favorecen la salud cerebral y ósea.

Además, la mujer seguía una dieta mediterránea, dormía bien, mantenía un vínculo familiar muy fuerte y estimulaba su mente con diferentes actividades como la lectura y la jardinería. Estos hábitos, sumados a su costumbre de caminar con frecuencia y el hecho de no tomar alcohol ni fumar tabaco, ayudaron a preservar su salud y a prevenir el aislamiento social, un factor muy importante para evitar la demencia.
Es importante mencionar que no todos los yogures ofrecen los mismos beneficios. Los más recomendables para equilibrar la flora intestinal son los naturales sin azúcar, especialmente los que tienen probióticos como Lactobacillus y Bifidobacterium. Por otro lado, los que tiene azúcares añadidos, aromas artificiales y espesantes pueden reducir los efectos positivos de los probióticos.