Carlos Losada
Cuándo
¿Cuándo empieza realmente el Otoño?
La fecha la marca el momento en que se produce el equinoccio y en 2019 será el 23 de septiembre
El Otoño está a la vuelta de la esquina. Las temperaturas bajan paulatinamente, las horas de luz disminuyen y los campos comienzan a tornarse ocres. Pero, ¿cuándo comienza realmente? ¿El día 21 de septiembre o el 23? ¿Cuándo se da el equinoccio?
El otoño en 2019
Este año habrá que esperar hasta el 23 de septiembre para dar la bienvenida a esta estación, que se prolongará hasta el día 22 de diciembre, dando paso al invierno. La entrada del otoño en el Hemisferio Norte -recordemos que en el Hemisferio Sur lo que comienza es su primavera- depende del citado equinoccio, que es posible que se dé entre el 21 y el 24 de septiembre, de ahí que la fecha no sea fija.
¿Qué es exactamente el equinoccio?
Esta palabra que viene del latín y que significa “noche igual” explica perfectamente en qué consiste esta jornada: el momento en que las horas de luz son las mismas que las de noche -aunque siempre hay variaciones teniendo en cuenta las latitudes de cada zona del planeta-.
Por lo tanto, cuando se habla de que comienza una estación en una fecha u otra, no depende de que nadie lo decida porque sí, sino que se debe a un fenómeno astronómico. Una de las peculiaridades del equinoccio es que el sol saldrá exactamente por el Este y se pondrá por el Oeste, ya que en otras épocas del año realiza el mismo recorrido pero unos grados más al Norte o al Sur.
Festejos
Al contrario que sucede en ocasiones como el solsticio de verano, la llegada del otoño no implica celebraciones tradicionales. Esto puede deberse a dos aspectos importantes. En primer lugar, las temperaturas aún son elevadas y generalmente coincide y coincidía con la época de vendimia, momento clave en la cultura mediterránea en general y española en particular.
Asimismo, la principal festividad otoñal sucede mes y medio después, con la celebración del día de Todos los Santos -en el mundo anglosajón es el momento de Halloween-, siguiendo así con la tradición que en otras culturas anteriores a la cristiana ya existía de celebrar el fin de los meses de calor y de “vida”.