Úrsula Segoviano
Actualidad
Un análisis de sangre de alta precisión diagnostica el alzhéimer y el grado de demencia
Podría ayudar a determinar qué pacientes probablemente se beneficiarán de los nuevos medicamentos

Un análisis de sangre desarrollado recientemente para la enfermedad de Alzheimer no sólo ayuda a diagnosticar esta patologçia neurodegenerativa sino que también indica cuánto ha progresado, según un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y la Universidad de Lund en Suecia.
Ya existen varios análisis de sangre para la enfermedad de Alzheimer disponibles clínicamente, incluyendo dos basados en tecnología licenciada por WashU. Estas pruebas ayudan a los médicos a diagnosticar la enfermedad en personas con síntomas cognitivos, pero no indican la etapa clínica de los síntomas, es decir, el grado de deterioro del pensamiento o la memoria debido a la demencia de alzhéimer. Las terapias actuales para la enfermedad son más efectivas en las primeras etapas de la misma, por lo que contar con una forma relativamente fácil y fiable de evaluar su progresión podría ayudar a los médicos a determinar qué pacientes probablemente se beneficiarán del tratamiento farmacológico y en qué medida.
La nueva prueba también puede proporcionar información sobre si los síntomas de una persona probablemente se deban al alzhéimer o a otra causa. El estudio se ha publiado en 'Nature Medicine'.
El trabajo
En él, los investigadores descubrieron que los niveles sanguíneos de la proteína MTBR-tau243 reflejan con precisión la cantidad de acumulación tóxica de agregados de tau en el cerebro y se correlacionan con la gravedad de la enfermedad de Alzheimer. Al analizar los niveles de MTBR-tau243 de un grupo de personas con deterioro cognitivo, los investigadores lograron distinguir entre personas con la patología en etapa temprana o avanzada y separar ambos grupos de pacientes con ella de aquellos cuyos síntomas se debían a causas distintas a la enfermedad.
"Este análisis de sangre identifica claramente los ovillos de tau del alzhéimer, que es nuestro mejor biomarcador para medir los síntomas de la enfermedad y la demencia”, ha afirmado el coautor principal, Dr. Randall J. Bateman, Profesor Distinguido de Neurología Charles F. y Joanne Knight en WashU Medicine, en un comunicado.
Y ha insistido: "En la práctica clínica actual, no disponemos de métodos fáciles ni accesibles para medir los ovillos de alzhéimer y la demencia, por lo que un análisis de sangre para ovillos como este puede proporcionar una indicación mucho más precisa de si los síntomas se deben a la enfermedad neurodegenerativa y, también,mya puede ayudar a los médicos a decidir qué tratamientos son los más adecuados para sus pacientes”.
Progresión de la enfermedad
La enfermedad de Alzheimer implica la acumulación de una proteína, llamada amiloide, en placas cerebrales, seguida del desarrollo de ovillos de proteína tau años después. Los síntomas cognitivos aparecen aproximadamente cuando los ovillos de tau se hacen detectables y empeoran a medida que estos se extienden. El método de referencia para la estadificación de la enfermedad de es la tomografía por emisión de positrones (PET) cerebral para placas amiloides y ovillos de tau. Las tomografías de amiloide proporcionan información sobre las etapas presintomáticas y sintomáticas tempranas, mientras que las tomografías de tau son útiles para el seguimiento de las etapas posteriores de la enfermedad. Las tomografías cerebrales por PET son muy precisas, pero costosas, requieren mucho tiempo y, con frecuencia, no están disponibles fuera de los principales centros de investigación, por lo que su uso no está generalizado.
Bateman lidera un equipo que desarrolla análisis de sangre para la enfermedad de Alzheimer como una alternativa más accesible a las tomografías cerebrales. Han desarrollado dos análisis de sangre que se correlacionan estrechamente con la cantidad de placas amiloides en el cerebro. Ambos son utilizados actualmente por los médicos para facilitar el diagnóstico. Sin embargo, hasta ahora, no existía ningúno que informara sobre los niveles de tau en el cerebro.

Kanta Horie
En un estudio previo, Bateman y sus colegas —incluyendo a Kanta Horie, PhD , profesor asociado de investigación de neurología en WashU Medicine, y Gemma Salvadó, entonces investigadora postdoctoral en la Universidad de Lund, y el coautor principal Oskar Hansson, profesor de neurología en la Universidad de Lund— demostraron que los niveles de MTBR-tau243 en el líquido cefalorraquídeo se correlacionan estrechamente con los ovillos de tau en el cerebro. En el estudio actual, el equipo extendió el análisis a la sangre. Una muestra de la misma es más fácil de recolectar que el líquido cefalorraquídeo, que se obtiene mediante punción lumbar.
Los investigadores desarrollaron una técnica para medir los niveles de MTBR-tau243 en sangre y la compararon con la cantidad de ovillos de tau en el cerebro, medida mediante escáneres cerebrales. Implementaron el enfoque con datos de dos cohortes: voluntarios del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Charles F. y Joanne Knight de WashU Medicine , que incluía a 108 personas, y un subconjunto de 55 personas de la cohorte sueca BioFINDER-2. Para evaluar la generalización del enfoque, lo validaron en un conjunto de datos independiente compuesto por las 739 personas restantes de la cohorte mencionada.
Las personas de las dos cohortes representaban todos los grupos, excepto el extremo más grave del espectro de la enfermedad de Alzheimer, desde la etapa presintomática, cuando los niveles de amiloide cerebral son elevados, pero las personas se mantienen cognitivamente sanas, pasando por la etapa temprana de la enfermedad con deterioro cognitivo leve, hasta la etapa tardía de la patología sintomática, cuando los pacientes presentan demencia en estado avanzado. A modo de comparación, se incluyeron personas cognitivamente sanas con niveles normales de amiloide y otras con síntomas cognitivos debido a afecciones distintas de la enfermedad de Alzheimer.
El análisis de los investigadores mostró que los niveles sanguíneos de MTBR-tau243 reflejaban la cantidad de ovillos de tau en el cerebro con un 92 % de precisión. Los niveles sanguíneos de MTBR-tau243 fueron normales en personas asintomáticas, independientemente del estado amiloide. Esto significa que los niveles sanguíneos de MTBR-tau243 no varían entre personas sanas y personas en la etapa presintomática de la enfermedad de Alzheimer con placas amiloides.
Con síntomas
Entre las personas con síntomas cognitivos debido al alzhéimer, los niveles de MTBR-tau243 fueron significativamente elevados en quienes se encontraban en la fase de deterioro cognitivo leve de la patología y mucho más elevados (hasta 200 veces) en quienes se encontraban en la fase de demencia. Estas diferencias se tradujeron en una clara distinción entre las personas en la fase temprana y tardía de la enfermedad. Al mismo tiempo, los niveles de MTBR-tau243 fueron normales en personas con síntomas cognitivos debido a enfermedades distintas al alzhéimer, lo que significa que la prueba distinguió eficazmente la demencia por la enfermedad de otros tipos de demencia.
La tecnología subyacente al análisis de sangre para la detección de agregados de tau ha sido licenciada por WashU a C2N Diagnostics, una startup de WashU que desarrolló los análisis de sangre para amiloide. Estas pruebas de amiloide incorporan mediciones de otra forma de tau llamada p-tau217.
"Creo que utilizaremos la p-tau217 en sangre para determinar si una persona padece alzhéimer, pero MTBR-tau243 será un complemento muy valioso tanto en entornos clínicos como en ensayos de investigación", ha afirmó Hansson.
Y ha recalcado: "Cuando ambos biomarcadores son positivos, la probabilidad de que el alzhéimer sea la causa subyacente de los síntomas cognitivos de una persona aumenta significativamente, en comparación con cuando solo la p-tau217 es anormal. Esta distinción es crucial para seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente".
Tratamiento personalizado del alzhéimer
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) ha aprobado dos terapias para que ralentizan la progresión de la enfermedad. Ambas funcionan reduciendo los niveles de amiloide en el cerebro. Horie ha declarado que la cantidad y variedad de medicamentos disponibles para la patología podría aumentar pronto, ya que se están desarrollando varios fármacos experimentales dirigidos a la proteína tau u otros aspectos de la enfermedad. Con análisis de sangre para diagnosticar y estadificar la enfermedad, los médicos podrían adaptar los tratamientos al estado particular de cada paciente.
"Estamos a punto de entrar en la era de la medicina personalizada para la enfermedad de Alzheimer. En las etapas iniciales con bajos ovillos de tau, las terapias antiamiloides podrían ser más eficaces que en la avanzadas. Pero tras la aparición de la demencia con altos ovillos de tau, la terapia antiamiloides o alguno de los muchos otros enfoques experimentales podría ser más eficaz. Una vez que dispongamos de un análisis de sangre clínicamente disponible para la estadificación, además de tratamientos eficaces en diferentes etapas de la enfermedad, los médicos podrán optimizar sus planes de terapia según las necesidades específicas de cada paciente", ha adelantado Horie.