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Los edulcorantes sin calorías pueden abrir el apetito

Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 3 de abril de 2025

7 minutos

La sucralosa afecta a la actividad cerebral relacionada con el hambre en personas con obesidad

Los edulcorantes sin calorías pueden abrir el apetito. Bigstok
Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 3 de abril de 2025

7 minutos

Este edulcorante eleva el riesgo de infarto e ictus

 

Las tasas de obesidad han aumentado drásticamente en las últimas tres décadas, lo que representa un importante desafío para la salud pública. Cada vez hay más evidencia que vincula el aumento del consumo de bebidas azucaradas, por ejemplo, con el aumento de peso y la obesidad, como refiere un estudio de 'Physiology & Behavior'.

Para abordar este problema, se consumen cada vez más edulcorantes no calóricos como una alternativa sin calorías para satisfacer el antojo de dulce. Si bien su uso es generalizado, revisiones recientes han suscitado preocupación sobre sus posibles efectos adversos en la salud cardiometabólica. como se desprende de varios ensayos, como el publicado en 'Life' y sus efectos sobre el peso corporal siguen siendo poco concluyentes. No obstante, otros han asociado su consumo con el aumento de peso y la obesidad, mientras algunos reportado efectos neutros o beneficiosos sobre el peso corporal, tal y como se demuestra en 'BMJ'.

Investigaciones realizados en roedores sugieren que los edulcorantes no calóricos estimulan el hambre al interferir con las respuestas neuronales convencionales al sabor dulce y la señalización nutricional que se produce con el azúcar. Y los estudios en humanos con resonancia magnética funcional (fMRI) también indican que el cerebro puede responder de forma diferentem a las bebidas que contienen edulcorantes no calóricos que a las que contienen azúcar calórico, se destaca en ‘Nutrients’

Evidencias

Ahora, un estudio de la Escuela de Medicina Keck de la USC ha descubierto que un sustituto común del azúcar altera la actividad cerebral relacionada con el hambre y aumenta el apetito, especialmente en personas con obesidad.

En comparación con el azúcar, consumir sucralosa —un sustituto del azúcar ampliamente utilizado— aumenta la actividad del hipotálamo, una región del cerebro que regula el apetito y el peso corporal, según un nuevo estudio de la USC. También modifica la comunicación del hipotálamo con otras regiones cerebrales, incluidas las implicadas en la motivación. El estudio se acaba de publicar en la revista 'Nature Metabolism'. 

Alrededor del 40 % de los estadounidenses consumen regularmente sustitutos del azúcar, generalmente para reducir la ingesta de calorías o azúcar. ¿Pero son estas sustancias realmente útiles para regular el peso corporal? ¿Qué sucede en el cuerpo y el cerebro cuando las consumimos? ¿Varían los efectos de una persona a otra?", se ha preguntado la autora correspondiente del estudio, la Dra. Kathleen Alanna Page, directora del Instituto de Investigación de Diabetes y Obesidad de la USC y codirectora de la División de Endocrinología y Diabetes de la Facultad de Medicina Keck de la USC.

Page y sus colegas diseñaron un experimento aleatorio para evaluar cómo la sucralosa altera la actividad cerebral, los niveles hormonales y el hambre. 

Con financiación de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU, los investigadores analizaron la respuesta de 75 participantes tras consumir agua, una bebida endulzada con sucralosa o una bebida endulzada con azúcar regular. Recopilaron imágenes cerebrales por resonancia magnética funcional, muestras de sangre y evaluaron su nivel de hambre antes y después de consumir la bebida. La sucralosa aumentó el hambre y la actividad en el hipotálamo, especialmente en personas con obesidad. También modificó la comunicación del hipotálamo con otras regiones cerebrales.

A diferencia del azúcar, la sucralosa no aumentó los niveles sanguíneos de ciertas hormonas que producen la sensación de saciedad.

Los hallazgos muestran cómo la sucralosa confunde al cerebro al proporcionar un sabor dulce sin la energía calórica esperada, ha declarado Page,en un comunicado. Esta "discordancia" podría incluso provocar cambios en los antojos y la conducta alimentaria a largo plazo.

"Si tu cuerpo espera una caloría debido al dulzor, pero no obtiene la caloría que espera, eso podría cambiar la forma en que el cerebro está preparado para anhelar esas sustancias con el tiempo", ha aseverado.

Respuesta cerebral alterada

Los 75 participantes fueron divididos aproximadamente a partes iguales entre hombres y mujeres, y según su estado de peso (peso saludable, sobrepeso u obesidad). En tres visitas separadas, cada uno se sometió a pruebas con sucralosa, azúcar o agua, lo que permitió a los investigadores buscar diferencias tanto dentro de los individuos como entre ellos.

 

Una persona mayor comiendo. Bigstok

 

En cada visita, les tomaron imágenes cerebrales y muestras de sangre de referencia. También pidieron a los participantes que calificaran su nivel de hambre. A continuación, consumieron 300 ml de agua, una bebida azucarada o una bebida endulzada con sucralosa. Posteriormente, los investigadores tomaron imágenes cerebrales, muestras de sangre y calificaciones de hambre de seguimiento varias veces durante las dos horas siguientes.

En comparación con beber azúcar, beber sucralosa aumentó la actividad cerebral en el hipotálamo y la sensación de hambre. Y al compararla con tomar agua, el edulcorante aumentó la actividad hipotalámica, pero no modificó la sensación de hambre. Estos efectos fueron más intensos en personas con obesidad.

Con las pruebs de imagen se observó que el consumo de sucralosa aumentó la conectividad entre el hipotálamo y varias áreas cerebrales implicadas en la motivación y el procesamiento sensorial, incluyendo la corteza cingulada anterior, que desempeña un papel en la toma de decisiones. Estos hallazgos sugieren que la sucralosa podría influir en los antojos o la conducta alimentaria.

Como era de esperar, la ingesta de azúcar provocó un aumento de la glucemia y de las hormonas que la regulan, como la insulina y el péptido similar al glucagón 1 (GLP-1). La sucralosa no tuvo ningún efecto sobre dichas hormonas.

“El cuerpo usa estas hormonas para indicarle al cerebro que se han consumido calorías y así disminuir el hambre. La sucralosa no tuvo ese efecto, y las diferencias en las respuestas hormonales a la sucralosa en comparación con el azúcar fueron aún más pronunciadas en los participantes con obesidad”, ha añadido la investigadora.

Edad, sexo y efectos a largo plazo

Si bien el estudio responde a preguntas clave sobre cómo el cerebro y el cuerpo responden a la sucralosa, también plantea otras. ¿Tienen los cambios observados en la actividad cerebral y hormonal efectos a largo plazo? Se necesitan estudios longitudinales que midan el peso corporal y la conducta alimentaria para aclarar esta relación.

Page y sus colegas también observaron diferencias según el sexo: Las participantes femeninas mostraron mayores cambios en la actividad cerebral que los masculinos, lo que sugiere que la sucralosa puede afectar a los sexos de manera diferente.

Los investigadores ahora han comenzado un estudio de seguimiento que explora cómo los edulcorantes sin calorías afectan los cerebros de los niños y adolescentes, que consumen más azúcar y sustitutos del azúcar que cualquier otro grupo de edad.

"¿Estas sustancias provocan cambios en el cerebro en desarrollo de los niños con riesgo de obesidad? El cerebro es vulnerable durante esta etapa, por lo que podría ser una oportunidad crucial para intervenir", ha afirmado Page.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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