Televisión

Terelu Campos reclama una versión sénior de 'La isla de las tentaciones'

65ymás

Miércoles 26 de febrero de 2025

9 minutos

También explica qué argumento le dan para no verlo viable

Terelu Campos reclama una versión sénior de 'La isla de las tentaciones'
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Miércoles 26 de febrero de 2025

9 minutos

La octava edición de La isla de las tentaciones se ha convertido en un auténtico filón para Telecinco. A los extraordinarios datos de audiencia que cosecha cada entrega, se ha sumado el fenómeno viral del momento en el que Montoya, uno de los concursantes, se entera de la infidelidad de su novia, Anita, y corre como alma que lleva el diablo por la playa en busca de la villa donde está su pareja para pedirle explicaciones. El vídeo ha llegado a casi todos los rincones del mundo y hasta la actriz Whoppi Goldberg lo comentó en el programa de la televisión estadounidense en el que colabora.

Como ocurre con otros programas de la televisión española que cuentan con diferentes versiones –'Masterchef' o 'La Voz', por ejemplo– La isla de las tentaciones podría exprimir el éxito y abrirse también a concursante de otras generaciones. Esa es, por lo menos, la idea de Terelu Campos, que ha pedido que el reality cuente con una versión sénior.

"¿Tú irías a La isla de las tentaciones?", le preguntó Sandra Barneda a la colaboradora en el debate del programa. "Yo ya he dicho y llevo tiempo reclamando La isla de las tentaciones sénior", respondió Terelu, para añadir: ¿Pero sabes cuál es el argumento que me dan? Que imposible. Porque uno de más de 50 años que lleva 20 años casado, el primer día se acuesta con la primera que encuentra. Hay que ver qué concepto tenéis de las personas de cierta edad".

 

El porqué del éxito

Precisamente un reciente informe de Ashley Madison, la plataforma líder en relaciones discretas, analiza el fenómeno de La isla de las tentaciones y cómo pone a prueba los límites de la monogamia tradicional. Según apuntan, el experimento televisivo, más allá del espectáculo, refleja los cambios en las dinámicas de pareja y el auge de relaciones más abiertas y flexibles y que solo el 51% de los españoles se identifican como completamente monógamos, lo que sugiere que la otra mitad está abierta a explorar nuevos modelos relacionales.

"La isla de las tentaciones actúa como un espejo de las tendencias actuales: las parejas jóvenes se enfrentan a la tentación, los celos y la infidelidad, mientras la audiencia reflexiona sobre sus propias relaciones. Este tipo de programas no solo entretienen, sino que generan un impacto real en la percepción de la monogamia. Las nuevas generaciones ya no ven la fidelidad como un pilar inamovible del amor, sino como una opción entre muchas. La isla de las tentaciones legitima la exploración y refuerza la idea de que la monogamia puede no ser para todos", comenta la psicóloga y experta en terapia de parejas Lara Ferreiro.

Uno de los aspectos más llamativos del programa es cómo ha evidenciado que la infidelidad ya no es exclusivamente masculina. Según datos de Ashley Madison, el 29% de las mujeres estarían dispuestas a abrir su relación o flexibilizar las reglas de la monogamia, frente a un 19% de los hombres. Sin embargo, sigue existiendo un estigma: el 92% de las usuarias de Ashley Madison considera que la infidelidad femenina es juzgada más duramente que la masculina.

En La isla de las tentaciones, las mujeres han comenzado a asumir el rol de la infiel sin remordimientos, algo que desafía los antiguos paradigmas de género. "Siempre se había asumido que el hombre era infiel por naturaleza, pero el programa está demostrando que las mujeres también pueden dejarse llevar por la pasión de una infidelidad sin sufrir ningún remordimiento", explica Ferreiro.

Además, señala: "Este programa está sirviendo para que la gente fantasee con la infidelidad y dé rienda suelta a sus fantasías. La mayoría de quienes lo ven se imaginan en ese entorno, rodeados de tentadores y tentadoras, explorando qué harían en esa situación".

Además del impacto emocional, el reality genera una fuerte adicción en los espectadores. Según Ferreiro, el morbo y el drama refuerzan la liberación de dopamina en el cerebro, lo que contribuye a que la audiencia no pueda dejar de verlo. Cada traición, cada reconciliación, cada reacción dramática es como una recompensa que engancha al espectador".

Otro aspecto que destaca Ferreiro es la falta de autocrítica en los participantes: "Muchas veces, una persona percibe la infidelidad del otro como una traición, mientras justifica la propia con argumentos como 'esto no es lo mismo' o 'mis motivos son diferentes'. Este doble rasero se ve reflejado en el programa constantemente".

El icónico personaje de Montoya ha acaparado todas las miradas en esta edición del reality. Su momento más viral ha sido el llamado "sexo de la venganza", en el que fue infiel a su pareja Anita después de descubrir su propia infidelidad. Según Ferreiro, este comportamiento responde a un fenómeno emocional conocido: "Cuando alguien es traicionado, el deseo de 'igualar la partida' puede ser tan fuerte que lo lleva a actuar de manera impulsiva. En este caso, Montoya se dejó llevar por la rabia y el dolor, en un intento de restaurar su autoestima".

Finalmente, Ferreiro añade: "El programa no solo revela cómo reaccionan las personas ante la tentación, sino que también funciona como un experimento de cómo se comportan frente a la traición, el deseo y la culpa. En última instancia, refleja la lucha entre el instinto y las normas sociales que regulan el amor y la fidelidad".

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