La pubertad precoz se define como un desarrollo prematuro de los caracteres sexuales. Aparece el vello del pubis y el vello axilar antes de los 8 años en las niñas y de los 9 en los niños. En ellas también se inicia el desarrollo mamario. El problema es que esa precocidad se manifiesta además en la maduración de los huesos y en la aparición de la menarquia (primera regla). En otras palabras, esa maduración temprana impide que alcancen la talla adecuada, aparte de los problemas psicológicos que se pueden desencadenar al no coincidir el desarrollo corporal con el mental. Es frecuente que den un estirón antes de tiempo, pero que después su crecimiento se detenga.
Puede tener en algunos casos un componente familiar y se calcula que una de cada cien niñas y cinco de cada cien niños tienen antecedentes familiares. En todo caso, es muchísimo más frecuente entre las niñas que entre niños, en una proporción de 20-25 a 1.
Lo que realmente llama la atención de los especialistas es que la pubertad precoz está aumentando de manera considerable; por un lado, porque está en relación con el sobrepeso y la obesidad. Pero, por otro, por el número creciente de niños adoptados de otros países. Y está demostrado que si se adoptan cuando han cumplido ya los 3 años tienen una incidencia de pubertad precoz muy superior a la de la población general. Los estudios señalan que entre los 30.000 niños adoptados en España entre 1996 y 2005, el riesgo de aparición de pubertad precoz era de 10 a 20 veces mayor que en la población nativa.
¿Que por qué? Pues porque si han sufrido una deficiente nutrición en sus países de origen y se encuentran de repente con unas condiciones favorables de alimentación, tienen un crecimiento muy rápido. Este veloz desarrollo puede ocasionar un aumento de la talla para la edad cronológica pero baja para su edad ósea. Y es que se puede dar en estos niños un periodo crítico denominado prepuberal en el que el organismo, tras recuperar el peso y la talla, genera además una maduración hormonal activando ciertos mediadores implicados en el desarrollo de la pubertad. Hay una activación prematura de hormonas sexuales.
Podría parecer que esta precocidad no tiene mayor importancia; sin embargo, los psicólogos advierten un desfase entre el desarrollo físico y el mental. En muchas ocasiones, aparece la regla cuando aún no esta informada sobre ella, porque nadie espera que a los 8 años surja la menarquia. Otras veces la aparición del vello púbico antes de tiempo y la salida de las mamas, la hace sentirse distinta a las demás. También puede acompañarse de acné.
Los especialistas señalan, además, que esa pubertad precoz puede tener consecuencias posteriores notables y citan, por ejemplo, la posibilidad de acumular grasas o padecer una apreciable resistencia a la acción de la insulina, exceso de peso o, en algunos casos, un exceso de vello.
La normalidad que dicta la estadística es que el aumento de talla en los hombres se produce entre los 13 y los 15 años con un aumento medio de 10 centímetros. Hacia los 18 años se calcula que les faltan por crecer 2-2,5 cm. En las niñas suele producirse un poquito antes -entre los 11 y los 13– con un crecimiento aproximado de 9 cm.
En ellas la maduración sexual se observa en el desarrollo inicial de los senos y aproximadamente dos años después aparece la primera regla. Tras el crecimiento del pecho, suele aparecer el vello púbico y el de las axilas. El mayor estirón de las niñas se produce antes de la menstruación.